Hace muy poco
que te conozco
y me gusta tanto hablarte
que cuando estoy a tu lado
en ning煤n momento
no dejo de mirarte.
El brillo de tus ojos
con su luminosidad
no deja de hechizarme
y las palabras que surgen
de tus labios me seducen
como no hace nadie.
Mi mano no deja de jugar
con tu mano y tu cara
a cada instante,
hasta la m谩s inquieta caricia
que te regalo de tu piel
no quiere despegarse.
No, no eres un sue帽o
que viene a mi cama
cada noche a encontrarme.
Eres un profundo deseo
que mi coraz贸n ha convertido en
c贸mplice y amante.